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sábado, 9 de abril de 2011

¡LA HEROÍNA!


¡LA HEROÍNA!



    La heroína es una droga opiácea hecha a partir de la morfina, una sustancia natural que se extrae de la bellota de la amapola, también conocida como “adormidera asiática”. La heroína suele presentarse en forma de polvo blanco o marrón, o como una sustancia negra y pegajosa conocida como “alquitrán negro”. 

¿Cómo se abusa la heroína?
Image result for heroin   La heroína se puede inyectar, inhalar o fumar, realizando todas estas vías de administración una entrega rápida de la droga al cerebro. Para inyectarse se usa una aguja que libera la droga directamente en el torrente sanguíneo. El inhalar o "snorting" consiste en aspirar el polvo de la heroína por la nariz donde se absorbe a través de los tejidos nasales llegando al torrente sanguíneo. Al fumar la heroína se inhala el humo, llegando directamente a los pulmones. Los tres métodos de consumo pueden llevar a la adicción a la heroína y a otros problemas graves de la salud. 

¿Cómo afecta la heroína al cerebro?

        Al entrar al cerebro, la heroína se convierte en morfina y se adhiere a receptores conocidos como receptores opioides. Estos receptores se encuentran localizados en muchas áreas del cerebro (y del cuerpo), especialmente en aquellas áreas involucradas en la percepción del dolor y de la gratificación. Los receptores opioides también están localizados en el tallo cerebral, que controla procesos autónomos esenciales para la vida como la respiración, la presión arterial y la excitación. Con frecuencia, la sobredosis de heroína implica la supresión de la respiración. 

Image result for heroin       Después de una inyección intravenosa de heroína, el consumidor reporta sentir una oleada de euforia ("rush") acompañada de sequedad bucal, un enrojecimiento caliente de la piel, pesadez en las extremidades y confusión mental. Después de esta euforia inicial, el usuario pasa a una sensación de estar volando ("on the nod"), un estado en el que se alterna estar entre completamente despierto o adormecido. Los usuarios que no se inyectan la droga podrían no sentir la euforia inicial, pero los demás efectos son los mismos.

       El consumo crónico de la heroína produce dependencia física, un estado en el que el organismo se adapta a la presencia de la droga. El consumidor puede experimentar síntomas graves del síndrome de abstinencia si disminuye o descontinúa abruptamente el uso. Estos síntomas, que pueden comenzar a las pocas horas de la última administración de la droga, pueden incluir desasosiego, dolores en los músculos y en los huesos, insomnio, diarrea y vómito, escalofríos con piel de gallina (“romper en frío” o “cold turkey”) y movimientos en forma de patadas (“kicking the habit”).
         Con el consumo regular de la heroína se desarrolla la tolerancia a la droga, en la que la respuesta fisiológica (y psicológica) del consumidor disminuye y se necesita una mayor cantidad de heroína para obtener la misma intensidad del efecto. Los consumidores de heroína corren un mayor riesgo de adicción; se calcula que cerca del 23 por ciento de las personas que consumen heroína se vuelven dependientes de ella.

¿Qué otros efectos adversos a la salud produce la heroína? 

Image result for heroin  El abuso de la heroína está asociado a consecuencias graves en la salud, incluyendo sobredosis mortal, aborto espontáneo y, particularmente en el caso de los consumidores que se inyectan la droga, enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA y la hepatitis. El consumo crónico puede llevar a la oclusión de las venas, infección del endocardio y de las válvulas del corazón, abscesos y enfermedades del hígado y renales. También puede haber complicaciones pulmonares, incluyendo varios tipos de neumonías, tanto como resultado del mal estado de salud del toxicómano como por los efectos depresores de la heroína sobre la respiración. Además de los efectos de la droga en sí, la heroína que se vende en la calle a menudo contiene contaminantes tóxicos o aditivos que pueden obstruir los vasos sanguíneos que van a los pulmones, hígado, riñones o cerebro, causando daño permanente a estos órganos vitales.


     Durante este periodo, los usuarios también sienten deseos vehementes por la droga, lo que puede ocasionar que continúen o recaigan en su uso. Los principales síntomas del síndrome de abstinencia alcanzan su punto máximo entre las 48 y 72 horas después de la última dosis y generalmente desaparecen después de aproximadamente una semana. Sin embargo, algunas personas pueden padecer los síntomas del síndrome de abstinencia durante meses. A pesar de que la abstinencia de la heroína se considera menos peligrosa que la del alcohol o la de los barbitúricos, ocasionalmente puede ser mortal cuando un toxicómano con una dependencia fuerte a la droga y en mal estado de salud deja abruptamente de consumir esta droga. Además, el deseo de la droga puede persistir por años después de haber dejado de consumirla, especialmente si el usuario se expone a factores que pueden provocar el deseo, tales como el estrés o ciertas personas, lugares o cosas relacionadas con el uso de la droga. 

   El abuso de la heroína durante el embarazo, en combinación con factores relacionados como la mala nutrición y la falta de cuidados prenatales adecuados, a menudo trae consecuencias adversas para el neonato, incluyendo bajo peso al nacer, un factor de riesgo importante de retraso subsiguiente en el desarrollo. Cuando una mujer embarazada abusa regularmente de la droga, corre el riesgo de que el bebé nazca dependiente de la heroína y sufra complicaciones médicas graves que requieran hospitalización. 

¿Qué opciones de tratamiento existen?

    Hay una gran variedad de opciones terapéuticas para la adicción a la heroína, incluyendo los medicamentos y la terapia conductual. La ciencia ha demostrado que la farmacoterapia, en conjunto con otros servicios de apoyo, constituye una combinación eficaz para lograr que el paciente deje de consumir heroína (u otra sustancia opiácea) y vuelva a una vida más estable y productiva.

   El tratamiento frecuentemente comienza con la desintoxicación con apoyo médico, la que constituye una forma más segura para dejar de usar la droga. Para minimizar los síntomas del síndrome de abstinencia, se puede recurrir a medicamentos como la clonidina y ahora la buprenorfina. Sin embargo, la desintoxicación en sí no constituye un tratamiento y tampoco se ha mostrado su eficacia para prevenir las recaídas. Simplemente es el primer paso en el proceso. 

       Entre los medicamentos que se usan para ayudar a prevenir las recaídas están los siguientes:
La metadona, que se ha usado por más de 30 años para tratar la adicción a la heroína, es un medicamento opiáceo sintético que se une a los mismos receptores que la heroína. Cuando se toma oralmente, tiene un comienzo de acción gradual con efectos sostenidos, que reduce el deseo de otras drogas opioides y evita al mismo tiempo los síntomas del síndrome de abstinencia. Cuando se administra adecuadamente, la metadona no es embriagadora ni sedante y sus efectos no interfieren con las actividades diarias comunes. El tratamiento de mantenimiento con metadona generalmente se realiza en programas especializados en el tratamiento para la adicción a sustancias opiáceas. Los programas más eficaces incluyen la consejería individual o de grupo, así como también la provisión o referencia a otros servicios médicos, psicológicos y sociales necesitados.

     La buprenorfina es un tratamiento para la adicción a la heroína (y otras sustancias opiáceas) aprobado más recientemente. Comparada con la metadona, la buprenorfina produce menos riesgo de sobredosis y de sufrir los efectos de abstinencia, y produce un menor grado de dependencia física, de manera que los pacientes que descontinúan el medicamento tienen por lo general menos síntomas del síndrome de abstinencia que los que dejan de tomar la metadona. El desarrollo de la buprenorfina y su uso autorizado en los consultorios médicos da a los pacientes adictos a las sustancias opiáceas más opciones médicas y amplía el alcance de los medicamentos contra la adicción. Su fácil acceso incluso podría incitar la búsqueda de tratamiento más temprano. Sin embargo, no todos los pacientes responden a la buprenorfina; algunos siguen necesitando el tratamiento con metadona.

     La naltrexona está aprobada para tratar la adicción a la heroína, pero no ha sido ampliamente utilizada por problemas de cumplimiento. Este medicamento impide que los opioides se unan a los receptores y por lo tanto evita que el adicto sienta los efectos de la droga. La naltrexona como tratamiento para la adicción a las sustancias opiáceas se receta por lo general en centros médicos para pacientes externos, aunque a menudo se comienza a dar el medicamento en un centro residencial después de la desintoxicación médica. Para evitar el síndrome de abstinencia, los pacientes deben estar médicamente desintoxicados y libres de opioides durante varios días antes de tomar la naltrexona. La naloxona es un bloqueador de los receptores opioides con una duración más corta, que se usa para tratar los casos de sobredosis. 

     En el caso de la mujer embarazada que abusa de la heroína, el mantenimiento con metadona, combinado con cuidados prenatales y un programa de tratamiento integral para el abuso de drogas, puede mejorar muchos de los efectos perjudiciales en la madre y el neonato que están asociados con el abuso de la heroína sin tratamiento. Hay evidencia preliminar de que la buprenorfina podría también ser segura y eficaz para tratar la dependencia a la heroína durante el embarazo, si bien los bebés expuestos a la metadona o la buprenorfina prenatalmente podrían requerir tratamiento para el síndrome de abstinencia. En el caso de las mujeres embarazadas que no quieren o no pueden recibir farmacoterapia para su adicción a la heroína, se puede realizar una desintoxicación de las sustancias opiáceas bajo supervisión médica, aunque es importante considerar los riesgos potenciales al feto y la probabilidad de que ellas recaigan en el uso de la heroína. 


     Hay muchos tratamientos conductuales eficaces que se pueden usar para la adicción a la heroína, generalmente en combinación con medicamentos. Estos tratamientos se pueden realizar en ambientes residenciales o ambulatorios. Un ejemplo es la consejería individual o de grupo. Otro ejemplo es la terapia de manejo de contingencias que utiliza un sistema basado en comprobantes o vales, donde el paciente gana “puntos” cuando obtiene resultados negativos en los análisis de laboratorio que determinan el uso de drogas. Estos “puntos” luego se pueden cambiar por artículos que fomentan una vida saludable. También existe la terapia cognitiva-conductual, diseñada para ayudar a modificar las expectativas y el comportamiento del paciente relacionados con el abuso de drogas, así como para aumentar su habilidad de hacerle frente a varios factores causantes de estrés en la vida.




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Para más información sobre la heroína, por favor refiérase a los siguientes recursos que ofrece el NIDA en su sitio Web www.drugabuse.gov:
"La Heroína: Abuso y Adicción" de la Serie de Reportes de Investigación que puede encontrar en el sitio Web del NIDA en españolwww.drugabuse.gov/nidaespanol.html.

También puede leer varias de las ediciones de NIDA Notes en inglés enwww.drugabuse.gov, haciendo una búsqueda con las palabras "heroin" u "opiates". 


Para una lista de los nombres comunes del argot callejero para la heroína y otras drogas, vaya a la página Web:http://www.whitehousedrugpolicy.gov/streetterms/default.asp.





* Estos datos provienen del Estudio de Observación del Futuro del 2008. El Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan realiza esta encuesta anual bajo los auspicios del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, dependencia de los Institutos Nacionales de la Salud, que forman parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. La encuesta ha seguido el uso de drogas ilícitas y actitudes relacionadas entre los estudiantes de 12º grado desde 1975, añadiendo a los estudiantes de 8º y de 10º grado al estudio en 1991. Los datos más recientes se encuentran en línea en www.drugabuse.gov.

** “Uso en la vida” se refiere al uso de la droga por lo menos una vez en la vida del participante; “uso en el año anterior” se refiere a que el participante usó la droga por lo menos una vez en el año anterior a la encuesta; “uso en el mes anterior” se refiere a que el participante usó la droga por lo menos una vez en los 30 días anteriores a la encuesta.

*** La NSDUH (anteriormente conocida como la Encuesta Nacional de Hogares sobre el Abuso de Drogas) es una encuesta anual de americanos de 12 años o mayores, realizada por la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés). Para leer la información de la última encuesta puede ir a www.samhsa.gov.

sábado, 5 de marzo de 2011



DROGAS 

Existen varios tipos de drogas y es necesario destacar entre el uso de sustancias químicas con fines médicos y el abuso en su consumo, con fines adictivos. Hay drogas legales y socialmente admitidas y promovidas y otras ilegales.
Entre las legales están el tabaco, el café, las bebidas alcohólicas, los solventes industriales y los fármacos. Entre las ilegales están la mariguana, la cocaína, la heroína, las anfetaminas, etc. Según los efectos en el organismo, las sustancias adictivas pueden ser estimulantes, depresivas, narcóticas o alucinógenas.


Entre las principales drogas estimulantes están la: cocaína, las anfetaminas, las methilfenidas, la fenometrazina y otras que, ya sean inhaladas, fumadas o inyectadas, producen incremento en la alerta, excitación, euforia, aumento del pulso cardíaco y la presión sanguínea, insomnio e inapetencia.

Las sustancias depresivas, como los barbitúricos, las benzodiazepinas, el alcohol y las methaqualona, provocan dificultad al hablar, desorientación, tambaleo al caminar y embriaguez.Los narcóticos son utilizados en la medicina, entre ellos están el opio, la morfina, la codeína, la heroína, la metadona y otros más y entre sus efectos, están la euforia, el mareo, la disminución del ritmo respiratorio y las náuseas.

Los alucinógenos son sustancias que producen espejismos, alucinaciones, percepciones alteradas del cuerpo y de la realidad y mucha excitación emocional. Entre los más utilizados están el LSD, los hongos, la mezcalina, el peyote y otros más.

Otro tipo de sustancias adictivas son los cannabinoides, como la marihuana o el hashish, que ocasionan euforia, desinhibición, incremento del apetito, deterioro de la memoria y de la atención.



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DROGAS Y EMBARAZO

Así como los cigarrillos y las bebidas alcohólicas producen efectos negativos en la formación del bebé y en las condiciones de su nacimiento, el consumo de las drogas ilegales puede ser aún peor.

Como es sabido, todo lo que ingerimos durante la gestación de nuestro hijo contribuye a formar la placenta y su propio ser. Consumiendo esta clase de sustancias establecemos una vía directa de nuestro organismo al suyo. A la hora de analizar los efectos de las drogas, nos enfrentamos a una gama que va desde la provocación de un parto prematuro hasta el aborto espontáneo, pasando por malformaciones y generación de dependencia en nuestro hijo. Es por eso importante analizar cada droga para conocer sus efectos particulares.

La marihuana, ya sea consumida en forma de cigarrillos, en té o en comidas, en primer lugar, disminuye la fertilidad. Si consumimos durante el embarazo, pueden aumentar el riesgo de un parto prematuro.

La cocaína, en cualquier de sus formas de administración, produce –entre otras cosas- un incremento de la contracción muscular. Como nos podremos imaginar, esto puede provocar abortos espontáneos. Además, estimula el desprendimiento de la placenta y se asocia con defectos congénitos del bebé en sus vías urinarias, en sus genitales y su corazón, y puede provocar microcefalia. Luego, durante sus primeros meses de vida, los bebés tienen más riesgo de padecer hemorragias cerebrales, disturbios de sueño y muerte súbita.

Las sustancias derivadas del opio, como la morfina, la codeína y laheroína, aumentan el riesgo de aborto espontáneo y deterioran el crecimiento fetal. Pero además, los bebés suelen nacer y padecer elsíndrome de abstinencia con fiebre, temblores, convulsiones y ataques de llanto. También aumenta el riesgo de alteraciones de conducta y muerte súbita.


Las anfetaminas se utilizan frecuentemente como ayuda para adelgazar, porque disminuyen al apetito. Ese es el primer problema en un momento en el que lo que más necesitamos es alimentarnos bien. Pero además, producen la constricción de los vasos sanguíneos, lo cual disminuye la irrigación de sangre a la placenta y por lo tanto, frena la llegada de nutrientes al bebé. Esto puede provocar menor crecimiento fetal, pero también muerte intrauterina, aborto espontáneo o desprendimiento de placenta.

Si bien los estudios dedicados a analizar todos los efectos de cada droga en los bebés hijos de consumidoras no están lo suficientemente avanzados como para brindar porcentajes o certezas cuantitativas, la recomendación unánime es el completo abandono de cualquiera de estas sustancias antes de quedar embarazada. La decisión de administrar en nuestro sistema algo que puede resultarnos nocivo puede ser considerada como un asunto personal, pero cuando en nuestro interior se forma otra vida, no podemos ponerla en riesgo.

Imagenes: © A.D.A.M. Inc.

Fuentes: nacersano.org y babysitio.com.




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miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Qué es la heroína?

La heroína es una droga derivada de la planta amapola y pertenece a una clase de drogas denominada “opiáceos”. En el siglo XIX los opiáceos eran remedios populares. Se usaban para calmar afecciones y dolores de diferente tipo y se podían comprar sin prescripción médica en muchos comercios de EEUU y Europa.
Algunos opiáceos son naturales (morfina, opio y codeína) y otros son sintéticos, es decir, elaborados en el laboratorio a partir de la amapola (demerol, metadona, etc.).
La heroína es un opiáceo semi - sintético: es producida  a partir de la morfina a  través de un proceso químico y es aproximadamente 3 veces mas fuerte que ésta.
Cuando se consume por vía intravenosa, esta sustancia de gran potencia alcanza rápidamente el cerebro y produce un “flash” o “hit”, como se le llama habitualmente a su efecto inmediato.
La heroína puede presentarse en forma de polvo blanco o como una pasta o goma marrón (dependiendo de la procedencia y del proceso de elaboración que haya tenido).
La heroína marrón debe ser disuelta con un ácido como la vitamina C antes de ser inyectada. Esta es además mejor variedad para ser fumada.
La heroína que se vende en la calle por lo general no es heroína pura sino que está cortada con otras sustancias (esto también pasa con la cocaína). La heroína pura se "corta" así con otros opiáceos sintéticos, lo cual puede generar complicaciones a quien la consume, porque seguramente el usuario no va a tener el efecto que está buscando a la vez que se va a colocar en una situación de mayor riesgo de sobredosis y otras reacciones adversas.